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El viaje de las desdichas

¿Alguna vez os habéis preguntado cuántas desventuras os pueden ocurrir en un aeropuerto? Yo tampoco, pero hace una semana he hecho un viaje con Miguel a Italia y nos ha pasado un poco de todo.

El viaje comenzó el Domingo y a las 3:20 de la mañana me vino a buscar un taxi a mi casa, después fuimos a por Miguel a Móstoles y luego nos llevó a Barajas. Hasta aquí todo bien, llegamos sobre las 4:15 y hasta las 6:30 no salía nuestro avión. Estuvimos esperando hasta las 4:30 a que abrieran las taquillas de facturación y nos pusimos en la cola. Después de estar esperando nuestro turno, llegamos para facturar, le enseño los billetes electrónicos que había comprado hacía un par de meses y ahí comenzaron los problemas. Primero empezó a hacernos algunas preguntas sobre nuestros apellidos y nombres (y eso que aparecían en el papel que le habíamos dado), y después de estar un rato tecleando en el ordenador nos dice que nuestros billetes no aparecen y que debemos ir a las oficinas de Alitalia para que comprueben que ha pasado.

Todavía sin saber lo que nos esperaba fuimos hasta las oficinas de Alitalia (menos mal que estaban a 50 metros) y estuvimos esperando a que abrieran hasta las 5:00. Cuando abren, esperamos a que nos atiendan, y la chica nos hace las mismas preguntas tontas que la anterior y se pone a buscar nuestros billetes en su sistema. Después de estar un rato esperando, llega a la conclusión de que nuestros billetes han sido cancelados (¿?), pero que no hay problema y en la taquilla de facturación número XX nos darán los billetes. Vamos a esa taquilla, nos atiende un hombre que aparentemente era el encargado, se tira otro rato estudiando su sistema informático (haciendo las mismas preguntas tontas de nuevo, como: ¿qué pusiste en el campo apellido cuando hiciste la reserva por internet?) y nos dice que nuestros billetes están cancelados y que no puede emitir los billetes ni nada, pero se queda con nuestras maletas y nos dice que los billetes nos los tienen que dar en la oficina de Alitalia (de la que acabábamos de venir) y que volvamos con ellos para facturar.

Volvemos a la oficina de la compañía, y el problema empieza a crecer, pero menos mal que habían retrasado el vuelo hasta las 08:00 porque el comandante necesitaba dormir más ¿?. En la oficina nos dicen que los billetes han sido cancelados porque no los habíamos pagado, y aquí empiezan las discusiones aunque siempre sin perder las formas y los empleados se portaron bien. Según ellos no habíamos pagado los billetes y por eso se había cancelado, según yo los billetes ya se habían pagado entre otras cosas porque me los habían cobrado de la cuenta bancaria y porque si no lo cobran no me envían la confirmación del pago con los números de billetes electrónicos. Discusión tras discusión, la conclusión final es que ellos no pueden hacer nada para darnos los billetes porque los billetes estaban cancelados y su sistema informático no se lo permitía (aunque lo intentaron de todas las formas posibles), y la única solución posible consistía en comprar billetes nuevos 8-(. Después de seguir discutiendo otro rato vemos que si no compramos otro billete no volamos y al final optamos por la única opción posible. Empiezan a mirarnos billetes de avión y nos dicen que cada billete vale 1300€ (los originales nos costaron 138€), pero al final hacen un chanchullo y nos venden billetes para volar dos días después pero nos dejan volar ese día al precio de 255€ cada uno. Pudimos coger ese avión gracias a que lo habían retrasado y además uno de los empleados de la oficina nos cambió nuestro billete a última hora por uno en clase Business, así que al menos pudimos desayunar después de la mañana tan ajetreada.

¿Y aquí acabaron los problemas? Pues no, llegamos a Roma sin problemas pero todavía quedaba el viaje de vuelta…

La vuelta era el lunes 18 y nuestro avión salía a las 13:30. Pero ese día también volvían a Leeds Teo y Luis, y su avión salía a las 12:15 así que decidimos ir con ellos al aeropuerto de Roma y llegar un poco antes (buena decisión!). Cuando llegamos al aeropuerto Miguel y yo empezamos a ver las típicas pantallas con información sobre los vuelos, y observamos que nuestro vuelo no aparecía ¿?. Como no sabíamos donde teníamos que facturar y era un poco sospechoso decidimos ir a las oficinas de Alitalia a preguntar.

Cuando estamos esperando en la cola para preguntar, empezamos a oir a un grupo de españoles hablar sobre el vuelo a Madrid, y al preguntarles nos confirman lo que sospechábamos, el vuelo había sido cancelado (por una huelga de personal de la compañía) y oímos que no hay sitio para volar en los próximos 2 o 3 días. Como os podéis imaginar, nos toca esperar, preguntar, desesperarnos, no nos hacen mucho caso, … Al final nos atienden a todo el grupo, nos piden los billetes y empiezan a ofrecernos vuelos alternativos para llegar a Madrid, algunos via Milán, otros directos con otras compañías, … En fin, que a nosotros junto con otros 11 españolitos nos cambian a un vuelo de Iberia que sale a las 15:20 y en ese momento empezamos a relajarnos porque ya teníamos otro vuelo alternativo.

Esperamos hasta que abrieron las taquillas para facturar en el vuelo de Iberia y cuando nos toca el turno nos dicen que el vuelo que nos habían asignado estaba completo desde hacía horas y que Alitalia ya lo sabía. En ese momento los ánimos se vuelven a crispar, volvemos a la oficina de Alitalia y después de esperar un buen rato exigimos que nos ofrezcan alguna solución alternativa. Después de estar un rato discutiendo nos dicen que probemos la lista de espera del vuelo de Iberia y que si no es posible, que nos darán una plaza segura en un avión de Air Europa a las 18:40.

En fin, que al final esperamos a facturar en el vuelo de Iberia a última hora y conseguimos entrar los 11 que estábamos esperando, pero Miguel y yo somos los últimos en facturar, y la espera se hace eterna. Al final nos dieron los billetes de embarque a las 15:10 aproximadamente y el vuelo salía a las 15:20. En ese momento empieza una carrera desenfrenada por el aeropuerto, primero hasta el control policial y después hasta la puerta de embarque, y la carrera termina con Miguel y yo corriendo descalzos hasta llegar a la puerta de embarque porque con las chanclas no se podía correr. Al final llegamos y embarcamos a tiempo.

¿Todavía sigue? Pues si, cuando subimos al avión vamos hasta nuestros asientos y están ocupados, y la gente que está sentada también tiene asignados esos asientos!!. Por suerte esto se resuelve rápidamente, mandan a los otros pasajeros a business y nosotros nos sentamos en nuestros asientos, por fin!!

¿Y todo acaba aquí? Pues no, para terminar bien el viaje, cuando llegamos a barajas esperamos durante 30 minutos nuestras maletas y éstas no aparecen!!. Ponemos la correspondiente reclamación y a esperar que nos las manden a casa.

En fin, un apasionante viaje…