Cuando te falla la suerte

Si, la verdad es que me siento afortunado. Desde que nací, puedo considerarme una persona con suerte. Nací en una familia humilde, en un país del «primer mundo» y solo eso ya es un golpe de suerte. Crecí en un entorno familiar normal, donde pude crear mis propios valores, pude formarme en un colegio normal rodeado de un montón de amigos, tuve mucha suerte.

Además, pude continuar mis estudios mientras mis padres sufragaban los gastos, terminé el instituto con muy buenas notas aunque la selectividad no se me dio muy bien, justo en esa época conocí a la que hoy es mi mujer y eso me desconcentró un poco. Pero pude acceder a la Universidad que quería y en la carrera que elegí, justo marqué la nota de corte de ese año, un 6.14, tuve mucha suerte.

Mi paso por la Universidad fue de diez, formé parte de la primera promoción de la Universidad Rey Juan Carlos, y aunque comenzamos el primer año en un instituto provisional, tuve muchas ventajas por estar en esa promoción. Según pasaron los años, las clases eran más reducidas, y si quieres realmente interés por aprender eso es algo extraordinario, porque tienes un trato y relación totalmente directa con los profesores, con los que llegas a ser casi amigos. Terminé la Ingeniería Técnica con unas cuantas matrículas de honor, y me dieron el premio por el mejor expediente de mi promoción, tuve mucha suerte.

Después seguí estudiando en la misma Universidad mientras hacía una Ingeniería Superior, y al mismo tiempo comencé a trabajar, primero en alguna empresa externa (Bolsa de Madrid) y luego en la misma Universidad con el grupo del GSyC, tuve mucha suerte por hacerlo porque aprendí un montón, y conocí a un montón de gente muy buena. Acabé este ciclo superior y comencé en el Doctorado, aunque después del primer año decidí abandonarlo, estaba trabajando de forma simultánea en varios sitios y era imposible compaginarlo. Tenía muchas oportunidades abiertas y tuve que elegir, tuve mucha suerte.

Después de eso, comenzó mi vida laboral un poco más centrado, y pasé por unas cuantas empresas donde seguí aprendiendo sin parar. Hice de profesor durante un tiempo en distintas empresas (Novatech, Dreamsoft, Nexxo, …), ayudé a crear una empresa nueva por el sur de Madrid (Bomontec), y trabajé en algunas empresas increíbles, como Open Sistemas, con los que aún tengo contacto y guardo buenísimos recuerdos, profesionales y personales. Tuve mucha suerte.

Todo eso hasta que llegué a mi empresa actual, Acens, donde llevo ya más de 13 años sin parar de crecer y aprender, en un ambiente de trabajo excepcional y con una calidad humana inigualable. He tenido la oportunidad de desarrollar la parte más técnica, pero también la parte de gestión de personas, me siento muy bien valorado por todos y puedo decir que tengo una relación estupenda con todos mis compañeros y compañeras, tengo mucha suerte.

En la parte personal, tengo una mujer y unas hijas maravillosas, y una familia fantástica, que siempre está ahí cuando hace falta. Puedo considerarme una persona con todo lo necesario para disfrutar de la vida y ser feliz, y eso es lo que hago, tengo mucha suerte.

Y en eso estaba hasta el 9 de marzo de 2021, cuando acudí al médico por una molestia poco importante, algo que llevaba unos días arrastrando. Esa molestia resultó ser algo poco importante, pero las pruebas que me hicieron acabaron con 3 días de ingreso y un diagnóstico de esos que nadie espera, pero que mucha gente sufre a día de hoy, un cáncer. Esa palabra maldita que nadie quiere oir, que solo con oirla muchos sentimos temor y que realmente poca gente conoce lo que significa realmente y cómo funciona. Ese día me falló la suerte.

Desde entonces, mi vida cambió, mis prioridades cambiaron, mis inquietudes cambiaron. Han sido semanas complicadas, no en la parte física, sino en la parte emocional asumiendo una noticia negativa tras otra. Cuesta mucho asimilar algo así, cuesta pasar de ser una persona sana, deportista y que se cuida, a ser una persona con una enfermedad como esta. La suerte siguió sin acompañarme esas semanas.

¿Y qué hacer cuando te falla la suerte? Pues seguir adelante, seguir luchando y disfrutando de la vida como siempre he hecho, ahora mucho más y de forma más intensa. Disfrutando y compartiendo con las personas que me rodean, para poder aprovechar cada minuto del tiempo, de esta vida tan maravillosa que tenemos.

Y porqué no, esperar a ver si la suerte se vuelve a poner de mi lado en algún momento.

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